La materia conlleva un análisis interpretativo de las conductas y procesos complejos que suceden y se desarrollan principalmente en el Sistema Nervioso Central, sobre la base de conexiones sinápticas, y donde elementos emisores le dan realidad, espacio y tiempo al propio organismo humano que aprende y se organiza para discriminar, generalizar, nombrar, transferir y formar conceptos simples y complejos, estos son: el pensamiento, la memoria, el recuerdo, el olvido, el aprendizaje, la transferencia, la resolución de problemas, incluyendo la propia inteligencia que se define y entiende como la capacidad de alcanzar más rápido y fácilmente un aprendizaje de cualquier clase y tipo, para concretar que ellos no son estáticos, sino que evolucionan, por etapas, de lo más simple a lo más complejo, que son dinámicas cambiante en cualquier ser humano, incluyendo al RM y cualquier otro síndrome. La responsabilidad del docente es motivar esta evolución.
El análisis se plantea y complementa, interpretando las diferentes teorías y corrientes que históricamente se han formalizado para la fundamentación del Desarrollo cognoscitivo (Darwin, Khollka, Kholer, Weidermer, Piaget, Luria, Chomshy, Skinner, Bloom, Ausubel, Gané, Bruner, Vigotsky). Se incluye el proceso inicial del conocimiento, su evolución a la comprensión, luego el análisis, la síntesis y la conducta del juicio que son procesos cognitivos puros que podemos y debemos motivar para la evolución, para que el ser humano crezca intelectualmente.
Se debe concluir que la inteligencia es un hecho significativamente cognitivo, no es estático, sino muy por el contrario, es dinámico, evolucionista, cambiante. De allí la importancia de organizarla, programarla, sintetizarla para desarrollarla y se convierta en un ente generador y facilitador de todo proceso de adaptación y sobrevivencia por la que pasamos todos los seres humanos.